Juan de Padilla (1490 – 1521)

Como la mayoría de los héroes que ocupan nuestro blog, el nombre de Juan de Padilla resulta desconocido para el gran público a pesar de ser una figura fundamental en la Historia de España y, más concretamente, en la guerra de las comunidades de Castilla. Este evento histórico se recuerda por haber sido un revolucionario levantamiento armado contra la Corona, que transcurrió entre los años 1520 y 1522.  Pero ¿en qué consistió exactamente este levantamiento y quién tomó parte en él? Y lo más importante, ¿qué papel jugó en él Juan de Padilla? Encontraremos todas estas respuestas a continuación.

Los documentos conservados ubican su nacimiento el 10 de noviembre de 1490 en el seno de una familia hidalga de Valladolid. Como era de rigor en la época, su matrimonio fue arreglado con otra noble: la joven María Pacheco, perteneciente a la familia Mendoza, de tan sólo 15 años de edad. En 1518, Padilla relevó a su padre como Capitán de la milicia toledana, un importante cargo en la época.

Su participación en los eventos que nos ocupan se produjo en 1520, cuando se unió a los comuneros al negar al emperador Carlos I la financiación para sus campañas militares europeas. Los motivos que lo llevaron a rebelarse siguen siendo muy discutidos por los historiadores actuales, aunque está bastante consensuado que pudo ser fruto de cierto resentimiento ante la negativa del rey a concederle un cargo que creía suyo por derecho de nacimiento.

Esta oleada de acontecimientos que habría de sacudir el reinado tuvo lugar en un clima de inestabilidad política, iniciado probablemente con la muerte de la reina Isabel la Católica, abuela de Carlos I. El nuevo emperador se había autoproclamado rey del legado hispánico en 1516, pasando por delante de su madre, la reina Juana de Castilla (más conocida por la historia como Juana la Loca), quien tenía de hecho preferencia al trono. Cuando llegó a la península en 1517, Carlos apenas sabía hablar castellano y su corte la constituían únicamente nobles de Flandes. Como era de esperar, esto causó recelo y gran descontento entre los nobles patrios, que veían amenazada su posición y comenzaron a reivindicar los derechos sucesorios de Juana, a quien muchos consideraban “reina propietaria de Castilla”. Por otra parte, las demandas fiscales tampoco ayudaron con este clima de enojo, que tras filtrarse a las clases populares, finalmente estalló en forma de revueltas.

La primera ciudad en sublevarse fue Toledo, que en abril de 1520 impidió la partida del séquito de regidores de Juan de Padilla a la cumbre organizada por Carlos I en Santiago de Compostela. Este grupo (que se autodenominaba Comunidad) negaba la prerrogativa del rey para exigir la colaboración en sus planes militares. Pronto se unieron Segovia, Burgos y Guadalajara, donde se ajustició a los regidores que habían otorgado su apoyo a Carlos I. Más tarde la rebelión se extendió también a León, Zamora y Ávila. Juan de Padilla fue nombrado Capitán de los comuneros en julio de 1520. Sin embargo, las cosas se torcieron por obra de un lugarteniente del rey llamado Adriano de Utrecht, que viendo su incapacidad para vencer a todo el reino decidió atraerse algunas ciudades, nobles y mercaderes de lana a su bando, lo que dividió la resistencia y terminó por debilitar el movimiento comunero, ahora transformado en una mera revuelta antiseñorial.

Como consecuencia de todos estos eventos, el ejército realista lanzó un duro ataque contra el castillo de Torrelobatón, donde Padilla se fortificaba. Obligado a huir, fue capturado el 23 de abril de 1521 en Villalar, donde los restos de sus tropas fueron masacrados. Un día después se le decapitó junto a los otros dos líderes de la rebelión, que -como él- habían brindado su apoyo a la reina Juana.

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