“Qué buen vasallo sería si tuviese buen Señor”
Cantar del Mío Cid
Solemos maravillarnos con algunos personajes históricos que han pasado a la Posteridad en olor de multitudes: científicos, músicos, escritores, deportistas, religiosos, militares, profesionales, reyes, políticos… normalmente personajes con perfiles exitosos y/o vidas apasionantes.
Seguramente nos gusta vernos reflejados en ellos, o tenerlos como referentes vitales a seguir, aunque en el fondo los logros de muchos de ellos sean realmente inalcanzables para nosotros. Saber que existieron personajes como Newton, Bach, Aleixandre, Ballesteros, Jesús, Eisenhower, Torres Quevedo, Carlos I, Churchill nos reconforta con el género humano. Si bien todos ellos seguro que tienen sus claroscuros, la luz vence sobre las tinieblas teniendo en cuenta la perspectiva histórica.
Ahora bien, existen otros personajes que voy descubriendo y que van despertando cada vez un mayor interés en mí. Personajes olvidados durante décadas o siglos y que en su momento prestaron un gran servicio a sus países, a las empresas en las que trabajaron o la comunidad en la que vivieron; personajes no sólo ya olvidados sino absolutamente denostados por aquellos a los que sirvieron, habiendo mantenido siempre un espíritu luchador y un compromiso a prueba de bombas para con ellos.
Evidentemente no incluyo aquí los millones de héroes anónimos que murieron y mueren como carne de cañón en todas las guerras que hemos mantenido y mantenemos entre nosotros a lo largo de toda nuestra Historia, sino a personajes que en algún momento tuvieron un reconocimiento público, que posteriormente cayeron en desgracia y que no volvieron a recuperarse en vida, si bien algunos de ellos recuperaron o vieron incrementado su prestigio una vez fallecidos.
Desde un punto de vista puramente amateur de la Historia, me centraré en el período que va desde la Edad Moderna hasta nuestros días, evitando las últimas décadas dado que el desapasionamiento que busco en la descripción de los personajes se vería comprometido por la proximidad temporal.
En el capítulo de aquellos que murieron olvidados, el militar Bernardo de Gálvez, el escritor Manuel Chaves Nogales, el pintor Van Gogh, la política Clara Campoamor, la actriz María Casares…
En el capítulo de los que murieron denostados, el almirante Blas de Lezo, la princesa de Éboli Ana de Mendoza, el escritor Quevedo, los científicos Alan Turing o Galileo, la matemática Emmy Noether, el mariscal Rommel (a pesar del funeral de Estado…), el deportista Zatopek, los Comuneros, la reina María Antonieta…
Seguramente los ejemplos son innumerables, teniendo en cuenta la condición humana. En esta web intentaré publicar información sobre ellos y os invito a compartir nuevos nombres, os invito a rescatar del olvido a esos personajes que en su momento bebieron las mieles del éxito y que posteriormente tragaron la hiel del fracaso.
La memoria siempre es selectiva, a veces por defecto otras en exceso. La historia, es solo un acontecimiento en él espacio tiempo que empequeñece las almas humanas, aquello que fue grande, alguna vez solo es reconocido por una pequeña parte que entiende, busca y comprende. Felicidades a tu creatividad.
Sabía, cuando he visto de que iba que incluirías a Chaves Nogales….
Pues aprovechando tu iniciativa, yo incluiría en este blog al Padre Manjón. Sacerdote de vocación tardía que fundó toda una institucion educativa, que más que por iniciativa emprendedora, que lo fue, para mi es relevante por toda su labor y filosofía educacional de finales del siglo XIX, que puede ser muy actual en la situación de la educación española. Añado una frase suya: «quien no sepa amar no sabe educar, ni así mismo ni a los demás; hagamos Maestros que sin ellos no hay Escuela; su formación y conservación imparten tanto como ella»